El artículo del Oxford Institute for Energy Studies analiza los desafíos vinculados a las cadenas de suministros de vehículos eléctricos y baterías a nivel mundial.
Los actuales desafíos geopolíticos y las barreras comerciales impuestas por la administración Trump en Estados Unidos se suman a la necesidad de los países europeos de diversificar las cadenas de suministro de vehículos eléctricos para reducir su dependencia de China. En este contexto, los vehículos eléctricos y baterías representan una oportunidad para impulsar el empleo, ascender en la cadena de valor y avanzar tecnológicamente.
El informe reconoce a China como líder en la producción de las baterías de nueva generación y en tecnologías de conducción autónoma. Sin embargo, advierte sobre las restricciones impuestas por el gobierno chino a la exportación de tecnologías clave, lo que complica el acceso de otros países a estos desarrollos.
Por otra parte, los autores señalan que algunas medidas de la nueva Administración estadounidense están debilitando las inversiones en baterías y minerales críticos. Entre estas políticas se destacan el congelamiento de fondos, la eliminación de subsidios y la imposición de aranceles regresivos que están provocando la cancelación de importantes proyectos, como por ejemplo el “Kore Power” en Arizona y el “Freyr” en Georgia. En cambio, Canadá mantiene el impulso de políticas industriales propias.
La investigación también destaca los esfuerzos de Europa por fortalecer el carácter local de su cadena de suministro, aunque sigue dependiendo de inversiones chinas y surcoreanas. En este sentido, la Unión Europea ha anunciado más de 1000 GWh de capacidad en baterías para 2030, a pesar de que muchos proyectos enfrentan retrasos, como es el caso de “Northvolt”.
Asimismo, el informe destaca las estrategias de industrialización de América Latina. México apuesta por planes industriales nacionales —como el “Plan México” y el “Plan Sonora” —, para desarrollar su industria local de vehículos eléctricos y reducir la dependencia de Estados Unidos. Por su parte, Brasil se posiciona como líder regional debido a la inversión china directa, pero enfrenta el riesgo de retrasar su transición completa a vehículos eléctricos como consecuencia de su enfoque paralelo en biocombustibles.
En la misma línea, los investigadores destacan los avances de algunos países africanos como Marruecos, Sudáfrica y Ghana en manufactura de mayor valor añadido, pese a los desafíos en infraestructura y capacitación. En el Sudeste Asiático también se han impulsado algunas estrategias vinculadas a las cadenas de suministros de vehículos eléctricos y baterías. Por ejemplo, en Vietnam se promueven marcas locales como “Vinfast”, en Tailandia se atraen fábricas y en Indonesia se apuesta por la minería y el procesamiento.
El artículo concluye que la competencia por las cadenas de suministro de baterías y vehículos eléctricos es tanto económica como geopolítica. No obstante, el proteccionismo creciente y las tensiones entre Estados Unidos y China complican la cooperación internacional.



