Vehículos eléctricos desde la perspectiva del ciclo de vida y la economía circular

Los vehículos eléctricos serán un componente clave del futuro sistema de movilidad europeo, ayudando a reducir los impactos del cambio climático y mejorando la calidad del aire. Aunque actualmente los vehículos eléctricos representan alrededor del 0,6% de todas las matriculaciones de automóviles nuevos en la Unión Europea, para 2030 se estima que el stock de vehículos eléctricos represente entre el 3,9% y el 13,0% de las matriculaciones. Detrás de estas positivas previsiones de crecimiento, el estudio Electric vehicles from life cycle and circular economy perspectives de la European Environmental Agency (EEA) analiza el impacto ambiental del vehículo eléctrico a través de la evaluación del ciclo de vida y cómo un cambio a una economía circular podría ayudar a reducir aún más los impactos medioambientales.

El estudio elaborado por la Agencia Europea del Medioambiente pone de manifiesto que, en general, a lo largo de su ciclo de vida un vehículo eléctrico típico en Europa ofrece una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en comparación con su equivalente (vehículo de motor de combustión interna VCI). Sin embargo, es necesario garantizar un análisis que tenga en cuenta los impactos en las distintas etapas del ciclo de vida en lugar de un enfoque basado únicamente en las emisiones de GEI para vislumbrar posibles vicisitudes.

La perspectiva del ciclo de vida permite evaluar el impacto ambiental asociado con todas las etapas de la vida útil de un producto, desde la extracción y el procesamiento de la materia prima hasta la fabricación del producto, su uso en la vida cotidiana y, finalmente, hasta su finalización. Por otro lado, el concepto de una economía circular considera los impactos y, a su vez, las soluciones en todo el sistema social. En una economía lineal tradicional, los productos se fabrican, se usan y luego se eliminan, mientras que en una economía circular, el valor de los materiales y productos se mantiene durante el mayor tiempo posible ayudando a reducir las necesidades de energía y mejorando las presiones ambientales.

En este sentido, las emisiones de GEI y contaminantes del aire de la producción de vehículos eléctricos son generalmente más altas que las de VCI en la etapa de producción. Esto se debe en gran medida al proceso de fabricación de baterías que consume mucha energía asociado al mismo tiempo a impactos más amplios sobre la salud y el ecosistema. Los impactos varían según la composición química y el tamaño de la batería y la combinación de energía utilizada en los procesos de producción. Desde una perspectiva de economía circular, los impactos ambientales negativos de la producción de vehículos se pueden minimizar aumentando el uso de electricidad renovable para proporcionar energía para la producción de los vehículos eléctricos, incrementando el uso de materiales reciclados en lugar de materiales vírgenes, estimulando cambios en los patrones de consumo (servicios de movilidad compartida) y reduciendo la generación de residuos.

En la etapa de uso, los vehículos eléctricos no emiten GEI o contaminantes del aire, sin embargo, en su lugar se producen emisiones en la generación de electricidad, además del ruido local. La minimización de estos impactos pasa por aumentar la proporción de electricidad baja en carbono en la red y alentar la carga flexible para aprovechar la electricidad baja en carbono y evitar crear picos en la demanda. La etapa de fin de vida, si se considera de forma aislada, tiene el menor impacto en términos de las emisiones totales del ciclo de vida, no obstante, tiene un papel importante que desempeñar en la reducción de los impactos ambientales en las otras etapas. Desde una perspectiva de economía circular la reutilización de la batería tiene el potencial de reducir significativamente el impacto ambiental a corto y medio plazo de la etapa de finalización de la vida útil, además de ofrecer sinergias con el desarrollo de energía renovable, mientras que el reciclaje proporciona beneficios en términos de eficiencia de recursos y disponibilidad de materia prima.

Finalmente, la propia European Environmental Agency (EEA) resalta en su estudio la necesidad de seguir actualizando y desarrollando análisis que permitan identificar los impactos de los vehículos eléctricos desde un enfoque amplio de sistemas mediante la recopilación y difusión de datos, la comprensión de las políticas actuales y futuras de promoción de los vehículos y la consideración de las interacciones entre el transporte y los sistemas energéticos.

COMPARTIR
CONTENIDO RELACIONADO

BUSCADOR DE CONTENIDOS

BUSCADOR POR TEXTO LIBRE

Las opiniones expresadas por cualquier miembro de Funseam en el ejercicio de otras responsabilidades son ajenas al posicionamiento de la Fundación y en ningún caso comprometen las líneas de actuación de la misma y su compromiso con la sostenibilidad energética y ambiental.