El informe de la Comisión Europea analiza la escasez de trabajadores en las ocupaciones más relevantes para la transición verde.
El estudio explica que la falta de personal cualificado se ha convertido en uno de los principales obstáculos para acelerar la descarbonización y mejorar la competitividad europea, ya que limita la capacidad de desplegar infraestructuras, tecnologías limpias y proyectos de eficiencia energética.
En este se identifican 22 ocupaciones que presentan escasez generalizada en al menos cinco Estados miembros. Entre ellas, destacan especialmente los oficios técnicos y manuales vinculados a la descarbonización de edificios, como fontaneros, instaladores de tuberías, técnicos de climatización y refrigeración, techadores, trabajadores especializados en aislamiento y técnicos e ingenieros civiles. Estas profesiones resultan esenciales para mejorar la eficiencia energética del parque inmobiliario, electrificar la demanda y reforzar la resiliencia frente al cambio climático.
El informe también señala que las dificultades de contratación no se limitan al sector de la construcción. Existen importantes carencias de personal en actividades relacionadas con la agricultura, la gestión forestal, la bioeconomía, la ingeniería, la protección ambiental y la gestión de residuos. Además, muchas de estas ocupaciones presentan déficits persistentes desde hace varios años, lo que sugiere que no se trata de un problema coyuntural, sino de un desafío estructural para el mercado laboral europeo.
Más allá de las competencias técnicas, la Comisión destaca que la transición energética requiere un conjunto cada vez más amplio de habilidades. Entre las más demandadas se encuentran el conocimiento de la legislación ambiental, la evaluación de impactos ambientales, el monitoreo de la calidad del agua, la eficiencia energética, las energías renovables, la economía circular y la gestión de residuos. También cobran importancia las competencias transversales, como la capacidad para trabajar en equipos multidisciplinares, promover la sostenibilidad y aplicar la normativa ambiental en distintos contextos productivos.
Ante este escenario, el informe sostiene que acelerar la transición hacia la neutralidad climática exigirá reforzar las políticas de formación y capacitación. Entre las principales recomendaciones figuran incrementar la inversión en formación profesional y aprendizaje dual, ampliar las oportunidades de reciclaje y actualización de competencias (reskilling y upskilling), mejorar los sistemas de anticipación de las necesidades del mercado laboral y fortalecer la cooperación entre los sistemas educativos, las empresas y las administraciones públicas. El estudio concluye que el éxito de la transición verde dependerá no solo del desarrollo tecnológico, sino también de la capacidad de Europa para formar y atraer el talento necesario para llevarla a cabo.



