Destellos del sistema eléctrico futuro

Los cambios en el sector eléctrico provocados durante las primeras semanas de la pandemia de Covid-19 no solo vislumbran cómo podría ser un futuro energético descarbonizado, sino también algunas lecciones prácticas sobre cómo las empresas y los consumidores podrían responder. Así lo ponen de manifiesto los investigadores del Oxford Institute for Energy Studies en el estudio Glimpses of the future electricity system? Demand flexibility and a proposal for a special auction”.

La experiencia durante la Covid-19 ha introducido y probado nuevos patrones de demanda y oferta de energía. En este sentido, los investigadores afirman que muchos de estos nuevos patrones están en línea con los que ya se habían predicho ampliamente para un futuro más lejano, sin embargo, subrayan que estos se han vuelto más obvios durante la pandemia.

Entre los nuevos patrones observados, los autores apuntan, en primer lugar, un cambio hacia la electricidad, especialmente en el uso residencial que contrasta con un cambio observado previamente en muchos escenarios de descarbonización. En segundo lugar, una participación cada vez mayor de las energías renovables en la generación, reflejando el apoyo impulsado por las políticas de promoción de energías renovables. En tercer lugar, indican la caída y los precios negativos de la electricidad en los mercados mayoristas y, por último, a los desafíos experimentados en el sector debido a la dificultad de absorción de las energías renovables. En este sentido, enfatizan que las recientes interrupciones de suministro en determinadas zonas de la costa oeste de Estados Unidos han ilustrado la falta de preparación del sistema para hacer frente a la reducción de la energía solar fotovoltaica cuando se pone el sol. Asimismo, los periodos de abundancia de energías renovables tanto allí como en otros países llevan a cuestionar la capacidad de un sistema para absorber las energías renovables y los costes impuestos para hacer frente al exceso.

Ante esta situación, los autores cuestionan cuáles son las implicaciones de estos cambios para los responsables políticos del sector energético y proponen un enfoque de dos mercados que permita abordar el desafío de integrar las energías renovables intermitentes, especialmente alentado por la demanda flexible, para igualar la producción de las energías renovables. Esto implicaría el uso de incentivos para consumir electricidad cuando las energías renovables están disponibles y producen. Para ello, los investigadores plantean que los gobiernos que organizan subastas centralizadas de energías renovables las utilicen para incentivar la flexibilidad del lado de la demanda a través de contratos de suministro que reflejen los contratos de generación con generadores renovables.

Si bien se necesitan nuevas tecnologías, en particular la energía solar fotovoltaica y la eólica, para reducir las emisiones de carbono, su efecto es cambiar todo el funcionamiento subyacente y la dinámica del sistema. De acuerdo con los investigadores, para los responsables políticos, el desafío es repensar el diseño y la regulación del mercado para reflejar esta nueva realidad. Las evidencias muestran que se están produciendo cambios fundamentales en la electricidad y, por consiguiente, el propósito final debería ser permitir que los consumidores participen activamente en el proceso. Finalmente, los autores concluyen resaltando que el objetivo del enfoque planteado de dos mercados es abrir el camino para que los consumidores sean partícipes de esta nueva realidad.

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