Cero contaminaciones: monitoreo y perspectivas 2025

El informe, publicado por la European Environment Agency, evalúa el progreso de los Estados miembros en el cumplimiento de los objetivos de contaminación cero de la UE.

A pesar de los progresos alcanzados en los últimos años, la contaminación ambiental continúa siendo una preocupación significativa para los gobiernos y la sociedad europea en general. Según el informe, el 78% de la población está alarmada por el impacto negativo de las sustancias químicas nocivas presentes en los productos cotidianos sobre la salud y el medio ambiente. Además, la contaminación atmosférica continúa siendo el mayor riesgo ambiental para la salud en Europa, y la exposición a altos niveles de dióxido de nitrógeno está detrás de más de 250,000 muertes prematuras anuales.

Este informe destaca avances en áreas como la calidad del aire y la reducción de plaguicidas y antimicrobianos, aunque sectores como la agricultura, el transporte y los residuos requieren más atención para cumplir los objetivos de la UE. En particular, gracias a las nuevas regulaciones, algunos objetivos de contaminación cero se están logrando, por ejemplo la reducción de emisiones y la mejora en la calidad del aire, la reducción de la basura marina y el uso de antimicrobianos. En cambio el progreso en la reducción del ruido del transporte y la gestión de residuos sigue siendo limitado.

Aunque la legislación ha sido clave en estos avances, algunos objetivos, como la reducción de la contaminación por amoníaco y fertilizantes, siguen siendo un desafío. Los investigadores sugieren adoptar estrategias más ambiciosas, como promover la economía circular y reducir el consumo para alcanzar las metas.

El informe propone nuevas acciones y revisiones en diversas áreas. Se necesita implementar disposiciones que disminuyan el nivel de consumo en la UE, ya que este es uno de los principales motores de la contaminación derivada de la demanda de alimentos, vivienda, movilidad y otras necesidades. Las nuevas medidas deben fomentar el uso de tecnologías, productos y servicios limpios, incluidas soluciones basadas en la naturaleza, que promuevan una industria limpia y competitiva, un consumo y una producción sostenibles, y una mayor resiliencia al cambio climático. Estas iniciativas contribuirán a mejorar la calidad de vida y reducir los riesgos para la salud relacionados con el medio ambiente. Para ello, las políticas deben alinearse con las normas de la Comisión Europea 2024-2029 y la Brújula para la Competitividad, complementándose con otros esfuerzos como el acuerdo industrial limpio, la visión para la agricultura y la alimentación, la estrategia europea de resiliencia hídrica, el pacto por los océanos y la ley de economía circular.

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