Funseam celebró el pasado 14 de octubre el workshop “Living Labs as a tool for innovation: defining the Action Plan”, en el marco del proyecto europeo SOLLAGUA (Nature-Based Solutions and Living Labs for Water Reuse in Rural Areas), cofinanciado por el programa Interreg SUDOE. La sesión, desarrollada en inglés, sirvió para analizar cómo la innovación abierta y en particular los Living Labs pueden acelerar la adopción de soluciones innovadoras en el ámbito de la gestión hídrica.
El objetivo del workshop fue presentar la guía para elaborar un plan de acción para la implementación efectiva de un Living Lab centrado en la gestión del agua y en la restauración y reutilización de los recursos hídricos. La guía ofrece un marco metodológico para que administraciones públicas, operadores de agua, empresas, organismos de investigación y otros agentes identifiquen prioridades, definan acciones concretas y establezcan mecanismos de seguimiento y evaluación. Al final se trata de reforzar la resiliencia frente a los impactos del cambio climático y avanzar hacia una gestión del agua más sostenible e integrada.
Para que todo esto sea posible, es necesario definir una estrategia para los Living Labs, con el fin de alinear los esfuerzos de innovación con necesidades reales y obtener resultados tangibles. Así, la reutilización del agua deja de ser una posibilidad técnica para convertirse en una realidad práctica, conectando demanda, innovación e implantación para generar beneficios concretos para las comunidades rurales.
Esta estrategia cumple varias funciones. En primer lugar, crea espacios temáticos para el intercambio de ideas, conocimientos y experiencias. Además, comunica la misión, la visión y los objetivos y construye una comprensión compartida del proyecto. También identifica las necesidades y expectativas de los agentes y las integra en el plan de trabajo y en el desarrollo de soluciones. El aspecto más relevante es que favorece la aceptación de las soluciones basadas en la naturaleza por parte de los usuarios finales, al implicarlos desde el principio. Por último, facilita el intercambio de experiencias entre países y emplazamientos piloto, lo que permite una evaluación transnacional comparada de resultados y la identificación de buenas prácticas replicables en el sur de Europa.
Mientras la estrategia define la visión y el marco de gobernanza, el plan de acción traduce esa visión en actividades concretas, hitos, procesos de participación y resultados esperados. El documento ofrece una hoja de ruta estructurada para guiar la cocreación, el testeo, la validación y el despliegue de soluciones basadas en la naturaleza para la reutilización del agua. Permite identificar prioridades, definir responsabilidades, establecer mecanismos de participación y evaluar los beneficios ambientales, sociales y económicos de las soluciones propuestas.
El programa del workshop de presentación incluyó una ponencia sobre el proyecto SOLLAGUA, a cargo de su coordinadora científica, Magali Gérino, de la Université Toulouse III Paul Sabatier, así como la presentación de la experiencia del Catalan Water Partnership (CWP), de la mano de Lucia Gusmaroli, responsable del Área de Proyectos Europeos e Internacionalización. La sesión fue moderada por Joan Batalla, director general de Funseam, quien también abordó el papel de los Living Labs como herramientas de innovación. Como cierre, Fernando Vilariño, del Centre de Visió per Computador (CVC) de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y expresidente de la European Network of Living Labs (ENoLL), intervino como ponente principal, aportando su experiencia en el ámbito de los Living Labs, la innovación abierta y la participación de los distintos agentes implicados.
Los ponentes abordaron la situación actual y las perspectivas de la gestión y la reutilización del agua en un contexto condicionado por la creciente presión sobre los recursos hídricos y la necesidad de contar con modelos más resilientes y sostenibles. Y lo desarrollaron en torno a dos ejes principales: el impulso de las soluciones basadas en la naturaleza (SbN) para el tratamiento y la reutilización del agua, y el papel de los Living Labs, como espacios de innovación abierta, colaboración y experimentación.
Por su parte, Fernando Vilariño centró su intervención en la importancia de diseñar un plan de acción para un Living Lab. Explicó que el documento responde a una pregunta sencilla: una vez definida la estrategia, ¿por dónde se empieza? Según señaló, la comunidad de Living Labs plantea de forma recurrente la necesidad de disponer de tareas concretas y elementos accionables, ya que sin ellos resulta muy difícil generar impacto y mantener un enfoque sostenible en el tiempo.
No se trata de una simple lista de acciones, sino que se proponen fases adaptables a los distintos niveles de madurez de cada iniciativa, ya que algunos ecosistemas están más avanzados que otros y dónde las fases no son estrictamente lineales.
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