Razones que subyacen tras las dificultades financieras que caracterizan a los Proyectos de Interés Común (PCI)

La consecución del mercado interior de la energía exige de la existencia de suficiente capacidad de interconexión transfronteriza. Con este ánimo surgieron los programas públicos de apoyo para el desarrollo de Proyectos de Interés Común (PCI). No obstante, muchos de estos proyectos están sufriendo retrasos por problemas de financiación. El Informe de la Unión Europea Cost-Effective Financing Structures for Mature Projects of Common Interest (PCIs) in Energy explica a través del ejemplo de cuatro transportistas de electricidad y gas las factores explicativos que subyacen tras esta realidad aportando recomendaciones acerca de cómo utilizar los instrumentos europeos de apoyo al desarrollo de estas infraestructuras.

En su informe, la propia Comisión Europea reconoce que los principales retos a los que se enfrentan este tipo de proyectos y que dificultan su desarrollo son los propios de cualquier otro proyecto de infraestructura. Problemas financieros típicos como la falta de rentabilidad que ofrece el marco regulador existente a pesar de los beneficios que puede aportar el proyecto o que la dimensión del proyecto va más allá de las capacidades del operador del sistema de transporte (TSOs). No obstante pone el énfasis en que los instrumentos de apoyo diseñados ad hoc, en concreto el Connecting Europe Facility (CEF) y el European Fund for Strategic Investment (EFSI), deberían permitir la ejecución de los mismos dentro de los plazos previstos, planteándose por tanto cuáles son las razones que se esconden tras las dificultades existentes.

Los instrumentos europeos de apoyo (CEF y EFSI) son aptos para paliar el primero de los retos, el de la rentabilidad, dado que aportan garantías adicionales para facilitar la obtención de la financiación. Sin embargo, en muchos casos los promotores de los proyectos no saben cómo aprovechar todo el potencial de estos mecanismos de apoyo.

Para paliar esta realidad, en el informe se identifican cuatro medidas que respaldarían los actuales programas de apoyo a los PCI para aliviar los retrasos relacionados con la financiación y garantizar su realización. En primer lugar, se debería ofrecer la posibilidad de que estos proyectos obtuvieran otras vías de financiación, como por ejemplo instrumentos de deuda o capital. En segundo lugar, proveer ayuda a los TSOs a la hora de obtener financiación bancaria, orientando sobre cómo construir las propuestas y favoreciendo la inclusión de fondos privados. En este sentido, además de los instrumentos convencionales, la aparición de otros como Project Bond Credit Enhancement (PBCE) del Banco Europeo de Inversiones (BEI) permite aumentar el rating de los bonos que emite el proyecto, y por tanto tener acceso a un mayor número de inversores institucionales. En tercer lugar, desarrollar una expertise dentro del propio TSO en la gestión de proyectos y el control financiero que les permita afrontar proyectos de esta envergadura. Por último, permitir la constitución de vías especiales para la gestión del proyecto que incluyan las tres anteriores propuestas de forma integrada, fuentes de financiación alternativa, conocimiento financiero y capacidad de gestionar proyectos.

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