Efectos del Brexit en la actual configuración del mercado eléctrico europeo

El Reino Unido ha tenido un papel destacado en la construcción del mercado único de la electricidad y el gas europeo, planteándose en estos momentos qué posible consecuencias puede tener para su sector energético el proceso de salida del proyecto europeo. El presente informe elaborado por el Energy Policy Research Group de la Universidad de Cambridge analiza los aspectos más relevantes de la salida de la Unión Europea por parte del Reino Unido, prestando especial atención a los cambios que puede suponer en su política energética y las principales cuestiones a tener en cuenta en el proceso de negociación.

Sin duda los avances producidos en la consecución del mercado interior de la energía constituyen uno de los principales logros acaecidos en la política energética comunitaria, siendo por tanto una de las cuestiones a analizar cuando se evalúan las implicaciones que puede tener para el Reino Unido su salida de la Unión Europea. El estudio elaborado por el profesor Michael G. Pollitt se centra precisamente en esta cuestión, llegando a la conclusión de que los efectos de la salida van a ser reducidos. Pollitt defiende que la importancia del mercado único para el Reino Unido es todavía menor, y los beneficios que de él se están obteniendo pueden ser considerados como mínimos. Esto se debe en gran parte a la falta de interconexiones y a la fijación del precio de los combustibles fósiles de manera internacional que no permite explotar plenamente los beneficios potenciales que la integración podría aportar. Por tanto, no es de esperar que el sector energético británico experimente pérdidas substanciales por salir del mercado único incluso en el escenario de ruptura más extremo. No hay que perder de vista el caso de Noruega, que podría abrir la puerta al Reino Unido a mantenerse dentro del mercado único de la electricidad y el gas. Por otro lado, Suiza es otro ejemplo distinto de país no miembro de la Unión Europea (UE), al que a pesar de estar plenamente interconectado no se le permite participar en el mercado único.

Cuando se habla de política energética se refiere al cumplimiento de los objetivos de seguridad de suministro, competitividad y sostenibilidad ambiental. Cómo puede afectar el Brexit al cumplimiento de estos objetivos, y más en concreto, a su coste, es la pregunta a la que se quiere dar respuesta. En primer lugar, la seguridad de suministro se podría ver afectada si los países vecinos miembros de la UE deciden reducir su operativa con Reino Unido. En consecuencia, aumentaría el coste de alcanzar esta seguridad. En relación a los objetivos medioambientales, están fijados por la UE. La primera idea para minimizar el coste de alcanzarlos sería seguir formando parte del EU-ETS (sistema de comercio de derechos de emisión). Además, en este sentido, se asegura que la salida de la Unión puede ser un buen momento para replantear el funcionamiento del mercado eléctrico y orientarlo hacia una mayor participación de renovables. La propuesta es eliminar la obligación de separar las actividades de generación y actividad minorista para posibilitar la firma de contratos a largo plazo. También se aboga por trasladar el foco del mercado hacia un ámbito más local dada la cantidad de recursos distribuidos conectados a la red. Lo que el autor define como la posibilidad del Reino Unido de adoptar un rol experimental en el diseño de mercados eléctricos, como el caso de California en EE.UU.

Por último, la posición negociadora que propone adoptar al gobierno británico es la de defender la libertad comercial de intercambio de energía como ha sucedido hasta ahora.

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