El artículo de la revista Technological Forecasting & Social Change analiza cómo las empresas manufactureras españolas utilizan el conocimiento externo para adoptar innovaciones orientadas a la economía circular (EC).
Los autores estudian más de 5.500 empresas clasificándolas en tres grupos: innovadores pro-EC (29%), innovadores en transición (30%) y no circulares (41%). La investigación pondera tres objetivos medioambientales que deben considerar las compañías: ahorro energético, eficiencia en el uso de materias primas y reducción del daño ambiental.
El estudio revela que las empresas innovadoras pro-EC no necesariamente utilizan una mayor diversidad de fuentes externas, refutando la hipótesis de una relación positiva entre apertura general y circularidad. En cambio, la cooperación con proveedores muestra un efecto positivo y creciente conforme aumenta el grado de orientación hacia la EC. Esta evidencia respalda la hipótesis de que el conocimiento por parte de los proveedores es esencial para innovaciones sistémicas y complejas.
Asimismo, el conocimiento proveniente de los clientes influye positivamente en las compañías innovadoras pro-EC, aunque no así en las empresas que están en transición. En contraste, el conocimiento de competidores solo tiene efectos positivos en firmas menos circulares, lo que sugiere que los innovadores pro-EC prefieren colaboraciones verticales más que horizontales.
Los resultados destacan que no todas las fuentes externas son igualmente relevantes: los clientes y proveedores son fundamentales, pero las fuentes institucionales y otras, como por ejemplo las consultoras, las ferias o las publicaciones, muestran efectos negativos o nulos, especialmente en firmas no circulares.
El trabajo también contiene implicaciones teóricas relevantes para la literatura sobre innovación abierta y sostenibilidad. En particular, se demuestra que no existe una relación en forma de U invertida entre la amplitud de fuentes externas y la adopción de innovaciones circulares, lo que contradice parte de la literatura previa. Asimismo, enfatiza que los innovadores más comprometidos con la economía circular no sólo requieren conocimientos técnicos, sino también capacidades organizativas para gestionar colaboraciones estratégicas y afrontar transformaciones estructurales. En este contexto, la especialización del capital humano, la formación en sostenibilidad y la alineación de objetivos con los socios externos representan factores clave para impulsar cambios que perduren en el tiempo.
Finalmente, este estudio sugiere que las estrategias de innovación abierta deben enfocarse en calidad más que cantidad de colaboraciones, y que las capacidades internas y la cooperación formal fortalecen la adopción de eco-innovaciones. Además, se ofrecen recomendaciones tanto para gestores como para responsables políticos sobre cómo diseñar políticas y prácticas que aceleren la transición hacia modelos empresariales circulares.



