Impacto del cierre de Ormuz en flujos y precios del gas

El análisis del Oxford Institute for Energy Studies evalúa el impacto potencial del cierre del estrecho de Ormuz sobre los mercados globales de gas, utilizando modelos que simulan distintos escenarios de duración de la disrupción.

El punto de partida es un shock sin precedentes en los flujos: el tráfico de buques —especialmente de petróleo y GNL— se reduce drásticamente, alterando uno de los principales corredores energéticos del mundo.

El informe plantea tres escenarios principales. En el más optimista, el suministro de GNL desde Qatar y Emiratos Árabes Unidos se restablece en unos tres meses. En un escenario intermedio, la interrupción se prolonga hasta después del verano, afectando al invierno en el hemisferio norte. En el más severo, el cierre se extiende durante un año completo, ya sea por la persistencia del conflicto o por riesgos prolongados para la navegación.

Los resultados muestran que el impacto depende críticamente de la duración del shock. En el escenario corto, la pérdida de capacidad de exportación de GNL es relativamente limitada y el mercado global puede absorberla en parte gracias a la capacidad ociosa y a ajustes logísticos. En cambio, en escenarios más prolongados, la reducción de capacidad se vuelve significativa —hasta 87 bcm en 2026 en el caso más extremo— y sus efectos se extienden en el tiempo debido a daños en infraestructuras y retrasos en nuevas inversiones.

Esta contracción de la oferta se traduce en una caída de las importaciones de GNL a escala global, concentrada principalmente en Europa, China y el sur de Asia. Europa aparece como el mercado más flexible y, por tanto, el primero en ajustar, reduciendo su consumo y sus niveles de almacenamiento. A medida que el shock se intensifica, el ajuste se traslada progresivamente a economías más sensibles al precio, como India y, posteriormente, China.

El principal mecanismo de ajuste es el precio. En el escenario base, el precio del gas en Europa se sitúa en torno a 11,5 $/MMBtu, pero aumenta hasta unos 13,5 $ en el escenario corto, 21 $ en el intermedio y hasta 34 $ en el más severo. En este último caso, los precios durante 2026 podrían superar ampliamente los 40 $/MMBtu en determinados momentos, generando una destrucción significativa de la demanda y dificultando la reposición de almacenamiento en Europa.

El informe concluye que, aunque un cierre breve del estrecho tendría efectos manejables, una disrupción prolongada podría reproducir —o incluso superar— las tensiones de la crisis energética de 2022. Más allá del mercado del gas, advierte que los efectos podrían extenderse a otros sectores, amplificando riesgos macroeconómicos como la inflación elevada, la menor actividad industrial y una posible desaceleración global.

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