El informe elaborado por la Agencia Europea de Medio Ambiente examina el estado actual de la financiación y la gobernanza de la economía circular en la Unión Europea.
El objetivo de la publicación es evaluar si existen inversiones adecuadas, tanto públicas como privadas, para impulsar el paso de modelos lineales a sistemas circulares de producción y consumo, y si los instrumentos de política vigentes son suficientes para sostener esa transformación.
El documento destaca que la transición hacia una economía circular requiere cambios estructurales y profundos en las prácticas empresariales y de consumo, apoyados por políticas coherentes y una movilización significativa de recursos financieros. Sin embargo, aunque las inversiones en sectores circulares —reciclaje, reparación, reutilización, alquiler y leasing— han aumentado un 36% en la última década, la mayor parte de la financiación continúa concentrándose en la gestión de residuos, mientras que el diseño circular, la innovación de procesos y la reutilización de materiales siguen recibiendo escaso apoyo.
El estudio identifica una brecha de financiación de al menos 29.000 millones de euros anuales hasta 2027, dentro de una necesidad total estimada de 170.000 millones de euros por año para implementar las políticas adoptadas. Pese a los avances, el nivel de inversión actual —en torno a 141.000 millones anuales— no bastará para cumplir los objetivos del Circular Economy Action Plan. Además, la información sobre inversiones reales sigue siendo limitada, lo que dificulta evaluar con precisión las necesidades de financiación y los impactos de las políticas nacionales.
El número de Estados miembros con estrategias nacionales o planes de acción de economía circular pasó de cero en 2015 a 24 países en 2023, lo que refleja un progreso significativo en la integración de este enfoque. El Banco Europeo de Inversiones (BEI) también ha incrementado su apoyo a proyectos circulares, aunque muchos de ellos siguen orientados al tratamiento de residuos. Los autores estiman que en los próximos años la circularidad gane peso en sectores estratégicos como alimentación, vivienda y movilidad, impulsada por políticas como el Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles y el Critical Raw Materials Act, que promueven la reutilización de materiales y la autonomía industrial europea.
El informe concluye que, si bien la financiación está aumentando, la Unión Europea aún no está en camino de garantizar los recursos necesarios para una transición circular plena. Acelerar el acceso a capital, mejorar la calidad de los datos y fortalecer la cooperación entre instituciones financieras y gobiernos nacionales serán claves para avanzar hacia una economía verdaderamente sostenible, resiliente y competitiva.



