El informe, elaborado por el Centre on Regulation in Europe, presenta un marco claro para entender qué es la flexibilidad, cómo se mide y qué barreras impiden su desarrollo efectivo en Europa.
La flexibilidad se define como la capacidad del sistema eléctrico para ajustarse a variaciones en la oferta y la demanda, manteniendo la seguridad del suministro. No debe confundirse con la “adecuación”, que significa tener suficiente capacidad instalada, ni con la “resiliencia”, que implica responder a eventos extremos. La flexibilidad se puede proporcionar desde el lado de la generación por medio de centrales térmicas o hidroeléctricas. También puede incorporarse en el almacenamiento (como las baterías), el consumo en respuesta de la demanda y a través de interconexiones entre países.
Los autores destacan que la flexibilidad será un componente crítico para alcanzar los objetivos de descarbonización de la Unión Europea, especialmente ante la creciente penetración de energías renovables variables. Sin embargo, los mercados actuales no valoran suficientemente la flexibilidad, lo que genera señales de precios débiles y una falta de inversión en tecnologías clave. Además, existe una fragmentación regulatoria entre los países, lo que dificulta la integración regional de servicios flexibles.
Entre las recomendaciones principales se incluye el diseño de mercados específicos para flexibilidad, la introducción de subastas tecnológicamente neutras y la creación de marcos regulatorios para agregadores de demanda, actores clave para movilizar el consumo flexible residencial e industrial. También se propone establecer objetivos de flexibilidad a nivel nacional, como ocurre con las energías renovables y coordinar los desarrollos regulatorios.
El informe destaca casos como el mercado de capacidad MACSE en Italia, los esquemas de respuesta de la demanda en Francia y el trabajo normativo en curso en Bruselas como ejemplos de evolución positiva. Asimismo, el estudio subraya que la flexibilidad debe ser reconocida como un activo crítico para un sistema energético limpio, fiable y rentable.
Finalmente, el Centre on Regulation in Europe insiste en que la flexibilidad no es un complemento, sino un requisito estructural para un sistema energético limpio, fiable y rentable. Integrarla adecuadamente será fundamental para garantizar la seguridad de suministro y contener los costes del sistema en un escenario altamente electrificado.



