El informe publicado por la European Environment Agency explora los sistemas de producción y consumo sostenibles que podrían surgir en el futuro.
Estos sistemas satisfacen las necesidades vitales en materia de energía, alimentación, movilidad y vivienda. Sin embargo, también implican impactos climáticos y medioambientales en Europa y en todo el mundo. En este contexto, los autores se enfocan en cuatro imaginarios que representan posibles futuros sostenibles para Europa: tecnocracia para el bien común, unidad en la adversidad, la gran desconexión y ecotopía, que nos permita definir una nueva relación con la naturaleza.
El informe “Imagining a Sustainable Europe in 2050” identifica los retos y oportunidades en diferentes escenarios futuros y reflexiona sobre las interacciones entre los sistemas. Asimismo, se destacan los ámbitos en los que las medidas pueden transformar los sistemas básicos de producción y consumo hacia la sostenibilidad.
Para el sistema alimentario, las potenciales transformaciones incluyen cambios hacia fuentes sostenibles de proteínas, producción local de alimentos y uso regenerativo de la tierra. Por su parte, el sistema de movilidad podría transformarse a través de la movilidad descarbonizada y la infraestructura multimodal, asequible, automatizada y de transporte público. En el sistema de construcción los posibles cambios comprenden rediseño, reutilización y renovación de edificios existentes, integración con ecosistemas naturales e innovación tecnológica. Finalmente, el sistema de energía también puede transformarse a través de la incorporación de energías renovables, producción de energía descentralizada y la integración y modernización de las redes.
El artículo también advierte sobre posibles vulnerabilidades que pueden generar fallos en los sistemas y consecuentemente alterar la confianza y la cohesión social. En este sentido, los investigadores identifican algunas capacidades que ayudarían a la sociedad durante el proceso de transformación hacia un entorno medioambiental y socioeconómico sostenible. Entre tales capacidades destacan el compromiso social y la creatividad, la conexión con la naturaleza y la empatía, la gobernanza colaborativa y anticipatoria, la ordenación del territorio y el uso multifuncional del suelo, la inteligencia artificial y la digitalización.
Por último, los autores hacen énfasis en que este informe busca ampliar la comprensión, estimular el debate e inspirar la acción en un momento en que la Unión Europea se está reposicionando para reforzar la competitividad, prevenir los riesgos y garantizar una prosperidad sostenible. Este trabajo puede inspirar a los responsables políticos, a los expertos en los sistemas básicos de producción y consumo y a otros actores sociales.



