El informe de la European Environment Agency (EEA) analiza el papel clave de los materiales acumulados en edificios, infraestructuras, vehículos, maquinaria y otros bienes de larga duración para avanzar hacia una economía circular y reforzar la seguridad del suministro de materias primas en Europa.
El estudio destaca que estos stocks constituyen la base física de la economía y representan una enorme reserva de recursos. En 2022, los stocks materiales de la Unión Europea alcanzaron 154.000 millones de toneladas, equivalentes a unas 344 toneladas por habitante, casi el triple que en 1970. Cerca del 98,5% de estos materiales se encuentra en edificios e infraestructuras, mientras que el resto corresponde a vehículos, maquinaria, equipos electrónicos y otros bienes duraderos.
Aunque estos activos sostienen la actividad económica y el bienestar, también plantean desafíos importantes. Su construcción, mantenimiento y renovación requieren un consumo continuo de materiales: actualmente, cada ciudadano europeo demanda alrededor de 6,2 toneladas de materiales al año únicamente para mantener y ampliar estos stocks. Además, el crecimiento de la electrificación, las energías renovables y la movilidad eléctrica incrementará la necesidad de infraestructuras y de materiales críticos durante las próximas décadas.
El informe subraya que los stocks existentes pueden convertirse en una fuente estratégica de materias primas secundarias, lo que reduciría la dependencia europea de las importaciones y fortalecería la resiliencia industrial. Sin embargo, este potencial continúa infrautilizado debido a diversos obstáculos, como la falta de información sobre la composición y la localización de los materiales, las dificultades técnicas para desmontar y reciclar productos complejos y la limitada rentabilidad económica de los mercados de materiales reciclados.
En este contexto, la EEA plantea un conjunto de medidas para aumentar la circularidad de los stocks materiales. Entre ellas destacan el diseño de productos más duraderos y reparables, la incorporación de criterios de reciclabilidad desde la fase de diseño, el uso de pasaportes digitales de producto para facilitar la trazabilidad de los materiales, el desarrollo de tecnologías de reciclaje de alta calidad y la creación de incentivos económicos que mejoren la competitividad de las materias primas secundarias frente a las materias vírgenes.
El informe concluye que aprovechar el enorme volumen de materiales ya incorporados en la economía europea será fundamental para reducir la presión sobre la extracción de recursos naturales, reforzar la seguridad de suministro de minerales críticos y acelerar la transición hacia un modelo económico más circular, competitivo y resiliente.



