La primera mesa analizó cómo Europa puede recuperar su influencia en un mundo donde la geopolítica ha mutado en geoeconomía.
Moderada por María Trallero, coordinadora de Asuntos Europeos de la Universidad Goethe, la mesa contó con instituciones económicas, estratégicas y de pensamiento.
Carme Poveda, directora de Análisis Económico de la Cambra de Comerç de Barcelona, identificó cinco grandes desafíos, destacando la amenaza proteccionista de Estados Unidos y la “entrada masiva de productos chinos” que no respetan las reglas del comercio mundial. Poveda resumió la receta en dos verbos: “Invertir, invertir, invertir; reformar, reformar y reformar”.
Juan Moscoso, senior fellow del Centro de Economía Global y Geopolítica – EsadeGeo- advirtió que “China ha demostrado que puede ganar todas las carreras tecnológicas sin democracia”, rompiendo el paradigma occidental y dejando a una Europa con una dependencia energética del 70% en situación vulnerable.
Elena López Gunn, investigadora sénior no residente del Real Instituto Elcano, defendió el concepto de “clean shoring” y recordó que la acción climática también es financiera: “Las pérdidas económicas por eventos climáticos extremos en Europa han pasado de 9.000 millones en los 80 a 45.000 millones en los últimos cinco años”.
Salvador Guillermo, director de Economía y Estudios de Foment del Treball,aportó la perspectiva histórica, recordando que los periodos de mayor crecimiento siempre han estado ligados a disrupciones tecnológicas, y situó la IA como el nuevo vector clave.



